Revelan el desarrollo de un nacimiento estelar en un chorro cósmico deslumbrante

Trabajo previo con el telescopio Very Large Array de la Fundación Nacional de Ciencia de los Estados Unidos (NSF VLA) permitió la captura de imágenes inéditas, descubriendo el registro de los flujos explosivos de una estrella joven en un jet estelar.

Un grupo internacional de astrónomos ha descubierto la prueba más clara hasta la fecha de que los potentes jets lanzados por las estrellas recién nacidas registran de forma fiable los dolores de crecimiento más violentos de una estrella, lo que confirma un modelo tradicional sobre cómo estos jets atraviesan su entorno.
 Las estrellas recién nacidas pueden expulsar corrientes de gas parcialmente ionizado con nubes cercanas de gas y polvo a altas velocidades. Estos fenómenos, conocidos como objetos Herbig-Haro, forman nebulosas brillantes como resultado. Sin embargo, a diferencia de las nebulosas normales, éstas son transitorias y solo duran unas pocas decenas de miles de años.
G. Blázquez-Calero, M. Osorio, G. Anglada y
Utilizando el Very Large Array de la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU. (NSF VLA), los astrónomos identificaron por primera vez SVS 13 como un notable sistema protoestelar binario, es decir, un sistema que contiene dos estrellas aún en formación, que impulsa una cadena de «balas moleculares» de alta velocidad y ondas de choque procedentes de objetos Herbig-Haro en la región de formación estelar NGC 1333, a unos 1000 años luz de la Tierra. Las primeras imágenes continuas del NSF VLA localizaron las dos protoestrellas de radio, VLA 4A y VLA 4B, y revelaron la corriente saliente a mayor escala que señaló a este sistema como objetivo principal para una investigación más profunda sobre cómo las estrellas jóvenes lanzan y concentran la materia ionizada en corrientes compactas, también conocidas como «jets». Este trabajo preliminar del NSF VLA, que ha durado décadas, ha permitido identificar con precisión qué protoestrella impulsa el jet, que ahora puede verse con extraordinario detalle.

A partir de este legado, nuevas observaciones con el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) se centraron en la «bala» más brillante y de mayor velocidad del flujo de salida de SVS 13 y revelaron una impresionante secuencia de anillos moleculares anidados. Aunque no es exactamente lo mismo, piénsese en ello como un fumador que expulsa anillos de humo. La estrella dispara un pulso de material, que a su vez empuja el gas circundante formando una fina capa. El resultado puede aparecer como una serie de anillos. Ahora bien, a diferencia de los anillos de humo, que se expanden con el tiempo, a medida que cambia la velocidad observada, cada anillo se contrae suavemente y cambia de posición, trazando capas ultra delgadas en forma de arco de solo unas pocas docenas de unidades astronómicas (casi 150 mil millones de metros) de espesor y que se mueven a una velocidad de hasta unos 100 kilómetros por segundo. Esta visión tomográfica funciona de forma muy similar a una tomografía computarizada médica, lo que permite a los astrónomos reconstruir cómo el jet se abre camino a través del gas circundante.

«Nuestras observaciones muestran que estos jets no son solo efectos secundarios espectaculares del nacimiento de las estrellas, sino que también son fieles registradores», afirma Guillermo Blázquez-Calero, coautor principal del estudio e investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía, CSIC (IAA-CSIC). «Cada secuencia de anillos en el jet lleva una marca temporal de una explosión pasada, lo que nos permite leer la historia de cómo el material cayó sobre la joven estrella y luego fue expulsado violentamente de vuelta a su entorno».

Al encajar más de 400 anillos individuales, el equipo demostró que cada capa coincide con un choque de proa que conserva el impulso, tal y como se describe en los libros de texto, impulsado por un jet estrecho cuya velocidad cambia con el tiempo. La edad de la capa más joven coincide con una potente explosión óptica/infrarroja de SVS 13 VLA 4B a principios de la década de 1990, lo que proporciona la primera relación directa entre las explosiones de material que caen sobre una estrella joven y los cambios en la velocidad de su jet. Esto significa que los jets protoestelares conservan un registro con marca de tiempo de las erupciones pasadas, lo que ofrece nuevas pistas sobre cómo las explosiones episódicas dan forma a los discos que eventualmente dan lugar a planetas como la Tierra.

Información adicional

El artículo científico lleva el título «Bowshocks powered by the pole-on molecular jet of outbursting protostar SVS 132» y fue publicado en Nature Astronomy.

La lista completa de autores es Guillermo Blázquez-Calero, Guillem Anglada, Sylvie Cabrit, Mayra Osorio, Alejandro C. Raga, Gary A. Fuller, José F. Gómez, Robert Estalella, Ana K. Díaz-Rodríguez, José M. Torrelles, Luis F. Rodríguez, Enrique Macías, Itziar de Gregorio-Monsalvo, Tom Megeath, Luis Zapata y Paut T. P. Ho.

Este artículo se basa en un comunicado de prensa del Observatorio Radioastronómico Nacional (NRAO), socio de ALMA en representación de América del Norte.

El Observatorio Radio Astronómico Nacional de los Estados Unidos y el Observatorio Green Bank son instalaciones importantes de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos, operadas bajo un acuerdo de cooperación por Associated Universities, Inc.

El Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), una instalación astronómica internacional, es una asociación entre el Observatorio Europeo Austral (ESO), la Fundación Nacional de Ciencia de EE.UU. (NSF) y los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón (NINS) en cooperación con la República de Chile. ALMA es financiado por ESO en representación de sus estados miembro, por NSF en cooperación con el Consejo Nacional de Investigaciones de Canadá (NRC) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de Taiwán (NSTC), y por NINS en cooperación con la Academia Sinica (AS) de Taiwán y el Instituto de Ciencias Astronómicas y Espaciales de Corea del Sur (KASI)

La construcción y las operaciones de ALMA son conducidas por ESO en nombre de sus estados miembro; por el Observatorio Radioastronómico Nacional (NRAO), gestionado por Associated Universities (AUI), en representación de Norteamérica; y por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) en nombre de Asia del Este. El Joint ALMA Observatory (JAO) tiene a su cargo la dirección general y la gestión de la construcción, así como la puesta en marcha y las operaciones de ALMA.

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Datos de GOTHAM ahora son públicos

Más de 1400 horas de observaciones de la Nube Molecular de Tauro 1 (TMC-1) están disponibles para el uso de toda la comunidad científica.

Un nuevo y revolucionario conjunto de datos del Telescopio Green Bank de la Fundación Nacional de Ciencia de EE. UU. (NSF GBT) ya está disponible públicamente, lo que abre la puerta a científicos de todo el mundo para realizar descubrimientos en una de las nubes moleculares más ricas de nuestra galaxia, TMC-1. Tras 1438 horas de observaciones y años de desarrollo de un sistema de procesamiento de datos, los astrónomos del proyecto de investigación GOTHAM : «Observaciones GBT de TMC-1: En busca de moléculas aromáticas» (o “GBT Observations of TMC-1: Hunting Aromatic Molecules” en inglés), han publicado un estudio de líneas espectrales con el mayor tiempo de telescopio jamás realizado, que lista más de 100 especies moleculares, incluidas muchas con estructuras complejas y aromáticas, que solo se encuentran en el espacio profundo.

TMC-1 es una región en la Nube Molecular de Tauro conocida por su increíble diversidad de moléculas interestelares, un laboratorio perfecto para la astroquímica. Usando los datos del proyecto GOTHAM, se han identificado 10 moléculas aromáticas individuales y cerca de 100 otras especies químicas, ayudando a decodificar cómo se forman y evolucionan las moléculas antes del nacimiento de las estrellas. A diferencia de las regiones cercanas a estrellas recién nacidas, la química de TMC-1 está dominada por hidrocarburos grandes y compuestos ricos en nitrógeno, proporcionando pistas sobre los componentes básicos de los planetas y de la materia orgánica del universo.

Los datos que ahora son públicos no sólo incluyen los datos originales del telescopio, si no que se han liberado el set de datos completamente calibrados. Con esto, los distintos equipos no necesitan pasar por el difícil proceso de calibración para poder analizar los datos. El proyecto GOTHAM invita a la comunidad científica global a formular e investigar nuevas preguntas, desarrollar modelos químicos avanzados y potencialmente descubrir fenómenos inesperados. Por primera vez, no son necesarias altas capacidades de cómputos ni habilidades de limpieza de este tipo de datos.

“Compartir la investigación de GOTHAM de esta manera nos permite democratizar el acceso a grandes volúmenes de datos astronómicos”, comparte Brett McGuire, profesor asociado del Departamento de Química del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y astrónomo adjunto del Observatorio Nacional de Radioastronomía de la NSF (NSF NRAO). Los esfuerzos para compartir datos han sido una misión de equipos colaborativos que producen grandes conjuntos de datos utilizando los instrumentos del NSF NRAO durante casi dos décadas.

“Preparar y empaquetar estos datos para su acceso requiere mucho trabajo. Nos entusiasma mucho ver qué hará la comunidad científica con esto; queremos difundir ampliamente su disponibilidad”, añade Ci (Ceci) Xue, codirectora principal de GOTHAM y autora principal del artículo que comparte el proceso detrás del proceso automatizado que su equipo desarrolló para la reducción y calibración de datos. Xue, quien anteriormente fue investigadora postdoctoral en el Departamento de Química del MIT, ahora es investigadora postdoctoral en el Instituto de IA para Orígenes Cósmicos NSF-Simons, del cual NRAO es socio.

El conjunto de datos GOTHAM es el estudio más grande y completo de su tipo, estableciendo un nuevo referente para los datos astronómicos históricos. Astrónomos del MIT, NSF NRAO, la Universidad de British Columbia y sus colaboradores están entusiasmados con las nuevas oportunidades de colaboración y de avances interdisciplinarios. El conjunto de datos incluye espectros calibrados, abundancias moleculares detalladas y el software utilizado para el análisis, todo esto de acceso público para la exploración y la innovación científica.

La apertura de los datos de GOTHAM es el producto de una colaboración a través de múltiple instituciones y especialidades, liderada por McGuire, con el apoyo destacado de NSF NRAO, NASA Goddard, y la Fundación Nacional de Ciencia de los Estados Unidos. Con nuevos descubrimientos de moléculas aún por ser realizados en TMC-1, astrónomos anticipan más avances revolucionarios en el entendimiento de cómo la química cósmica da forma a nuestro Universo.

Información adicional

Enlace para acceso a los datos de GOTHAM: https://greenbankobservatory.org/portal/gbt/gbt-legacy-archive/gotham-data/

Para el uso de estos datos, por favor referirse a los artículos originales: McGuire et al. 2020 y Xue et al. 2025.

El Observatorio Radio Astronómico Nacional de los Estados Unidos y el Observatorio Green Bank son instalaciones importantes de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos, operadas bajo un acuerdo de cooperación por Associated Universities, Inc.

Imágenes

ESA/Herschel/NASA/JPL-Caltech; agradecimiento: R. Hurt (JPL-Caltech)

Mosaico de imágenes del telescopio Herschel de la Nube Molecular de Tauro 1 (TMC-1).
Crédito: ESA/Herschel/NASA/JPL-Caltech; agradecimiento: R. Hurt (JPL-Caltech).

NSF/AUI/NSF NRAO/J. Hellerman

Telescopio Green Bank de la NSF.
Crédito: NSF/AUI/NSF NRAO/J. Hellerman.

Brett McGuire

Imagen que muestra la ubicación de la Nube Molecular de Tauro 1 (TMC-1), en el sector central superior de la imagen, con referencia a otros objetos de la misma constelación.
Crédito: Brett McGuire.

Contacto

 

 

 

Agua detectada en un cometa puede contener pistas al inicio de la vida en la Tierra

Nuevas observaciones de ALMA muestran que el agua en el cometa 12P/Pons-Brooks, coincide con los océanos de la Tierra, lo que refuerza la teoría de que los cometas pueden haber contribuido a hacer habitable nuestro planeta.

Una nueva investigación ha descubierto fuerte evidencia convincente de que el agua de un cometa es muy similar a la que se encuentra en los océanos de la Tierra, lo que respalda la idea de que los cometas podrían haber desempeñado un papel crucial en el abastecimiento de agua —y posiblemente algunos de los componentes moleculares de la vida— a nuestro planeta.

Por primera vez se ha logrado un mapeo espacial detallado no sólo del agua ordinaria (H₂O) si no que también del agua «pesada» (HDO, que contiene el isótopo más pesado, el deuterio) en la nube de gas que rodea el núcleo del cometa 12P/Pons-Brooks, su coma.

Durante su aproximación al Sol, un equipo internacional de científicos, liderado por Martin Cordiner, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, cartografió la distribución de ambos tipos de agua gracias a observaciones logradas con el Observatorio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) desde el desierto de Atacama.

Las observaciones de ALMA se combinaron con datos sobre agua y otros gases, obtenidos con el Telescopio Infrarrojo (IRTF) de la NASA, para obtener una imagen más completa del cometa. Al combinar las capacidades complementarias de estos dos telescopios, los investigadores pudieron medir con mayor precisión la proporción de deuterio a hidrógeno (D/H) en el agua del cometa, una huella química que ayuda a rastrear el origen y la historia del agua en todo el Sistema Solar. Sorprendentemente, se descubrió que la proporción D/H del agua en 12P/Pons-Brooks era prácticamente indistinguible de la de los océanos terrestres. La medición, (1,71 ± 0,44) × 10−4, es la proporción más baja jamás medida en un cometa tipo Halley y se encuentra en el extremo inferior de los valores observados previamente en otros cometas.

“Cometas como éste son reliquias congeladas del nacimiento de nuestro Sistema Solar hace 4.500 millones de años”, afirmó Cordiner. “Dado que se cree que la Tierra se formó a partir de materiales carentes de agua, desde hace tiempo se ha sugerido que los impactos de cometas son una posible fuente de agua para nuestro planeta. Nuestros nuevos resultados proporcionan la evidencia más sólida hasta la fecha de que al menos algunos cometas tipo Halley transportaron agua con la misma firma isotópica que la encontrada en la Tierra, lo que respalda la idea de que los cometas podrían haber contribuido a la habitabilidad de nuestro planeta”.

Los cometas tipo Halley son una clase de cometas con períodos orbitales intermedios (entre 20 y 200 años) y visitan el Sistema Solar interior con poca frecuencia. Los hallazgos del estudio son significativos, ya que mediciones previas en otros cometas a menudo mostraban agua con una relación D/H diferente a la de la Tierra, lo que deja en duda el origen cometario del agua terrestre. Esta nueva medición sugiere que algunos cometas, en particular aquellos como el 12P/Pons-Brooks, podrían haber traído agua, y posiblemente otros elementos esenciales para la vida, a una Tierra joven.

La investigación también confirma el origen de los gases observados, proporcionando una imagen más precisa de la verdadera composición del cometa. «Al mapear tanto el H₂O como el HDO en la coma del cometa, podemos determinar si estos gases provienen del hielo congelado dentro del cuerpo sólido del núcleo, en lugar de formarse a partir de procesos químicos u otros procesos en la coma gaseosa», declaró Stefanie Milam, de la NASA, coautora del estudio.

Las observaciones fueron posibles únicamente gracias a la excepcional sensibilidad y las capacidades únicas de obtención de imágenes de ALMA, que permitieron al equipo detectar la tenue firma de agua pesada que emana de las regiones más internas de la coma, algo que nunca antes se había mapeado en un cometa.

Información adicional

El artículo científico, titulado «A D/H ratio consistent with Earth’s water in Halley-type comet 12P from ALMA HDO mapping», fue publicado en la revista Nature Astronomy por Cordiner et al.

Este comunicado de prensa se basa en la publicación original del National Radio Astronomy Observatory (NRAO), socio de ALMA en representación de América del Norte.

El Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), una instalación astronómica internacional, es una asociación entre el Observatorio Europeo Austral (ESO), la Fundación Nacional de Ciencia de EE.UU. (NSF) y los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón (NINS) en cooperación con la República de Chile. ALMA es financiado por ESO en representación de sus estados miembro, por NSF en cooperación con el Consejo Nacional de Investigaciones de Canadá (NRC) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de Taiwán (NSTC), y por NINS en cooperación con la Academia Sinica (AS) de Taiwán y el Instituto de Ciencias Astronómicas y Espaciales de Corea del Sur (KASI).

La construcción y las operaciones de ALMA son conducidas por ESO en nombre de sus estados miembros; por el Observatorio Radioastronómico Nacional (NRAO), gestionado por Associated Universities (AUI), en representación de Norteamérica; y por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) en nombre de Asia del Este. El Joint ALMA Observatory (JAO) tiene a su cargo la dirección general y la gestión de la construcción, así como la puesta en marcha y las operaciones de ALMA.

Imágenes

Orígenes del agua terrestre. Se cree que el H₂O terrestre fue traído hace varios miles de millones de años por una combinación de impactos de cometas, asteroides y meteoritos. A diferencia de hallazgos previos, un nuevo trabajo con el telescopio ALMA muestra que la relación isotópica (D/H) en el agua terrestre es consistente con el vertido por cometas de tipo Halley. Crédito: NASA / Theophilus Britt Griswold.

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