ALMA y sus socios celebran 10 años de ciencia de frontera

El 13 de marzo de 2023 se cumplió el décimo aniversario del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), el radiotelescopio más grande del mundo. Durante la última década, la alianza tras ALMA ha revolucionado nuestra comprensión del universo al revelar nuevos conocimientos sobre la formación de planetas, estrellas y galaxias; descifrar la química del Cosmos; y ha sido un componente crucial en la obtención de las primeras imágenes de agujeros negros.

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Para conmemorar este hito, ALMA está organizando una serie de eventos durante 2023, que comenzaron el 13 de marzo en las instalaciones del observatorio ubicadas cerca de San Pedro de Atacama en Chile. En la ocasión, representantes de ALMA, autoridades chilenas, embajadores y comunidades locales renovaron la ceremonia de «Pago a la Tierra», realizada por un líder atacameño, y recorrieron las instalaciones del observatorio acompañados por científicos e ingenieros. La jornada se cerró con una presentación artística inmersiva de luz y sonido.

«ALMA ha transformado nuestra comprensión del universo y ha abierto nuevas fronteras de investigación», indica Sean Dougherty, director de ALMA. «Estamos muy orgullosos de los logros de la última década y entusiasmados con los descubrimientos de los próximos diez años».

Desde su inauguración en 2013, la comunidad astronómica ha producido más de 3.000 publicaciones científicas utilizando datos de ALMA, con descubrimientos innovadores que van desde la formación de planetas y estrellas hasta la detección de moléculas orgánicas complejas en los primeros años del universo. Uno de los logros más conocidos de ALMA fue su contribución al proyecto Telescopio Horizonte de Eventos, que capturó la primera imagen de un agujero negro en el centro de la galaxia M87 y luego la del agujero en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea.

El éxito de ALMA se debe a su tecnología de vanguardia desarrollada a través de una colaboración internacional de 21 países de Norteamérica, Europa y Asia del Este. El telescopio consta de 66 antenas, distribuidas a lo largo de 16 kilómetros en el llano de Chajnantor de los Andes chilenos, a 5.000 metros sobre el nivel del mar. Una colaboración para operar ALMA entre ESO, NAOJ y NRAO, cuyas observaciones han proporcionado datos valiosos a astrónomos de todo el mundo para responder algunas de las preguntas más fundamentales sobre el universo.

Desde el 13 de marzo, tanto la ceremonia de celebración del 10º aniversario, como el espectáculo de luz y sonido están disponibles para ver en streaming en las redes sociales y el sitio web de ALMA.

«Estamos encantados de celebrar este hito», señala Dougherty. «ALMA ha cambiado las reglas del juego en la astronomía, y estamos entusiasmados de continuar ampliando los límites de nuestro conocimiento en los próximos años».

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El Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), una instalación astronómica internacional, es una asociación entre el Observatorio Europeo Austral (ESO), la Fundación Nacional de Ciencia de EE. UU. (NSF) y los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón (NINS) en cooperación con la República de Chile. ALMA es financiado por ESO en representación de sus estados miembros, por NSF en cooperación con el Consejo Nacional de Investigaciones de Canadá (NRC) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de Taiwán (NSTC), y por NINS en cooperación con la Academia Sinica (AS) de Taiwán y el Instituto de Ciencias Astronómicas y Espaciales de Corea del Sur (KASI).

La construcción y las operaciones de ALMA son conducidas por ESO en nombre de sus estados miembros; por el Observatorio Radioastronómico Nacional (NRAO), gestionado por Associated Universities, Inc. (AUI), en representación de Norteamérica; y por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) en nombre de Asia del Este. El Joint ALMA Observatory (JAO) tiene a su cargo la dirección general y la gestión de la construcción, así como la puesta en marcha y las operaciones de ALMA.

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ALMA revela que orígenes de agua en planeta en formación se remontarían a medio interestelar

La observación del agua presente en el disco que se forma alrededor de la protoestrella V883 Ori ha aportado nuevas claves sobre los procesos de formación de los cometas y los planetesimales de nuestro propio Sistema Solar

Un equipo científico detectó agua en el disco circumestelar de una protoestrella cercana gracias al Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA). Es la primera vez que se observa agua depositándose en un disco protoplanetario sin que se produzcan cambios significativos en su composición. Este hallazgo permite suponer que el agua presente en nuestro Sistema Solar se formó miles de millones de años antes que el Sol. Los resultados del estudio se publicaron hoy en la revista Nature.

V883 Orionis es una protoestrella situada a unos 1.305 años luz de la Tierra, en la constelación de Orión. Su observación permitió a la comunidad científica encontrar un vínculo probable entre el agua presente en el medio interestelar y el agua de nuestro Sistema Solar, al confirmarse que tienen una composición similar.

“Podemos pensar en la trayectoria del agua a través del Universo como un sendero. Conocemos los paraderos, que son los planetas y cometas donde hay agua, pero queríamos remontar su rastro hasta los orígenes del agua”, cuenta John Tobin, astrónomo del Observatorio Radioastronómico Nacional (NRAO, en su sigla en inglés) de la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos (NSF) y autor principal del artículo. “Hasta ahora, podíamos relacionar la Tierra con los cometas y las protoestrellas con el medio interestelar, pero no podíamos establecer un vínculo entre las protoestrellas y los cometas. Eso cambió con V883 Ori, y ahora sabemos que las moléculas de agua de ese sistema y las de nuestro Sistema Solar tienen proporciones similares de deuterio e hidrógeno”.

Observar agua en los discos circumestelares de las protoestrellas es una tarea compleja, puesto que en la mayoría de los sistemas el agua se encuentra congelada. Al observar protoestrellas, la comunidad científica busca líneas de nieve, o líneas de hielo, donde el agua hace la transición entre el hielo y el gas, que se puede observar en mayor detalle mediante radioastronomía. “Si la línea de nieve está demasiado cerca de la estrella, no hay agua suficiente en estado gaseoso como para detectarla fácilmente, y el polvo del disco puede tapar buena parte de las emisiones del agua. Si la línea de nieve se encuentra lo suficientemente lejos de la estrella, puede haber vapor de agua detectable, y eso es lo que se ha observado en V883 Ori”, explica John Tobin, quien agrega que esta investigación solo fue posible gracias a esta característica única de la protoestrella.

El disco de V883 Ori es bastante masivo y tiene la temperatura justa que permite que el agua pase de estado sólido a gaseoso, de ahí que sea ideal para estudiar el crecimiento y la evolución de los sistemas solares en longitudes de onda de radio.

“Esta observación demuestra la extraordinaria capacidad que tiene ALMA para estudiar algo tan importante para la vida en la Tierra: el agua”, celebra Joe Pesce, Program Officer de la NSF para ALMA. “Dilucidar procesos importantes para la vida en la Tierra observándolos en regiones más distantes de la galaxia también nos ayuda a entender mejor cómo funciona la naturaleza en general y conocer los procesos que permitieron a nuestro Sistema Solar convertirse en lo que es hoy”.

Para establecer una relación entre el agua del disco protoplanetario de V883 Ori y el agua de nuestro Sistema Solar, el equipo de investigación estudió su composición usando los receptores ultrasensibles de Banda 5 (1,6 mm) y Banda 6 (1,3 mm) y descubrió que su composición se mantiene relativamente inalterada en cada etapa de formación de un sistema solar: de la protoestrella al disco protoplanetario y los cometas. “Esto significa que el agua de nuestro Sistema Solar se formó mucho antes que el Sol, los planetas y los cometas. Ya sabíamos que hay mucha agua en el medio interestelar. Los resultados obtenidos ahora demuestran que esa agua se incorporó directamente al Sistema Solar durante su formación”, afirma Merel van ‘t Hoff, astrónoma de la Universidad de Michigan y coautora del artículo. “Esto es muy emocionante, porque es un indicio de que otro sistemas planetarios también deben de haber recibido grandes cantidades de agua”.

Es fundamental entender bien el papel del agua en el desarrollo de cometas y planetesimales para saber cómo se formó exactamente nuestro propio Sistema Solar. Aunque se cree que el Sol se formó en un denso cúmulo de estrellas, mientras que V883 Ori se encuentra relativamente aislada, en una zona sin estrellas, los dos astros tienen una característica fundamental en común: ambos se formaron en nubes moleculares gigantes.

“Sabemos que la mayor parte del agua del medio interestelar se deposita en forma de hielo en la superficie de diminutos granos de polvo presentes en las nubes. Cuando estas nubes colapsan por efecto de su propia gravedad y forman nuevas estrellas, el agua se deposita en los discos que las rodean. Con el tiempo, los discos evolucionan y los granos de polvo congelados se aglomeran hasta formar un sistema solar con planetas y cometas”, explica Margot Leemker, astrónoma de la Universidad de Leiden y coautora del artículo. “Hemos demostrado que el agua que se forma en las nubes pasa por estas etapas prácticamente sin alterarse. De esa forma, al analizar el agua del disco V883 Ori, básicamente miramos hacia el pasado y vemos cómo era nuestro propio Sistema Solar en su juventud. John Tobin agrega: “Hasta ahora la cadena evolutiva del agua en nuestro Sistema Solar estaba incompleta. V883 Ori aportó el eslabón faltante, y ahora conocemos todo el linaje del agua, desde los cometas y las protoestrellas hasta el medio interestelar”.

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“Deuterium-enriched water ties planet-forming disks to comets and protostars” (‘Agua rica en deuterio permite relacionar discos protoplanetarios con cometas y protoestrellas’), J. Tobin et al., 8 de marzo de 2023, Naturehttps://doi.org/10.1038/s41586-022-05676-z

El Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), una instalación astronómica internacional, es una asociación entre el Observatorio Europeo Austral (ESO), la Fundación Nacional de Ciencia de EE. UU. (NSF) y los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón (NINS) en cooperación con la República de Chile. ALMA es financiado por ESO en representación de sus estados miembros, por NSF en cooperación con el Consejo Nacional de Investigaciones de Canadá (NRC) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de Taiwán (NSTC), y por NINS en cooperación con la Academia Sinica (AS) de Taiwán y el Instituto de Ciencias Astronómicas y Espaciales de Corea del Sur (KASI).

La construcción y las operaciones de ALMA son conducidas por ESO en nombre de sus estados miembros; por el Observatorio Radioastronómico Nacional (NRAO), gestionado por Associated Universities, Inc. (AUI), en representación de Norteamérica; y por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) en nombre de Asia del Este. El Joint ALMA Observatory (JAO) tiene a su cargo la dirección general y la gestión de la construcción, así como la puesta en marcha y las operaciones de ALMA.

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V883 Ori es una protoestrella única, cuya temperatura es perfecta para que el agua del disco circumestelar se convierta en gas, lo que permite a la comunidad radioastronómica rastrear los orígenes del agua. Las nuevas observaciones realizadas con el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) aportaron los primeros indicios que permiten suponer que el agua de nuestro Sistema Solar proviene del mismo lugar que el agua presente en los discos de las demás protoestrellas del Universo: el medio interestelar. ALMA (ESO/NAOJ/NRAO), B. Saxton (NRAO/AUI/NSF)

 

El agua de los discos circumestelares que rodean las protoestrellas suele estar congelada y a veces se extiende a lo largo de grandes distancias, alejándose de la estrella. En el caso de V883 Ori, la línea de nieve se extiende por 80 UA desde la estrella, es decir, cerca de 80 veces la distancia que separa la Tierra del Sol. No obstante, la temperatura de V883 Ori es lo suficientemente elevada como para que buena parte del hielo del disco se convierta en gas, que los instrumentos radioastronómicos son capaces de observar en detalle. Las nuevas observaciones realizadas con el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) revelaron que el agua del disco de V883 Ori tiene la misma composición básica que el agua presente en los astros de nuestro Sistema Solar. De esto se desprende que el agua de nuestro Sistema Solar se formó miles de millones de años antes que el Sol, en el medio interestelar.
Créditos: ALMA (ESO/NAOJ/NRAO), J. Tobin, B.Saxton (NRAO/AUI/NSF)

Mientras estudiaba los orígenes del agua de nuestro Sistema Solar, un equipo científico observó V883 Orionis, una protoestrella única situada a 1.305 años luz de la Tierra. A diferencia de lo que ocurre en otras protoestrellas, el disco circumestelar de V883 Ori tiene una temperatura que convirtió el agua en gas, lo que permite a la comunidad científica estudiar su composición usando radiotelescopios como el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA). Las radioobservaciones de la protoestrella revelaron la presencia de gas molecular (en azul), agua (naranja) y continuo de polvo (verde), de lo cual se desprende que el agua de esta protoestrella es extremadamente similar al agua presente en astros de nuestro Sistema Solar y podría tener orígenes similares. ALMA (ESO/NAOJ/NRAO), J. Tobin, B. Saxton (NRAO/AUI/NSF)
V883 Orionis es una protoestrella situada a unos 1.305 años luz de la Tierra, en la constelación de Orión. UAI/Sky & Telescope

ALMA tendrá nuevo cerebro

El telescopio milimétrico y submilimétrico más potente del mundo obtuvo el visto bueno para modernizar su correlacionador central y su sistema de transmisión digital. De esa forma, su capacidad de producción de datos aumentará en un factor de 200 a 400.

El directorio del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), una colaboración internacional de la que forma parte el Observatorio Radioastronómico Nacional de la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos (NRAO, en su sigla en inglés), aprobó un proyecto por varios millones de dólares para desarrollar un correlacionador y un sistema de transmisión digital de segunda generación. Con esta iniciativa, enmarcada en el proyecto de incremento de la sensibilidad de banda amplia de ALMA, se busca duplicar y, eventualmente, cuadruplicar el ancho de banda correlacionado del conjunto de antenas.

El correlacionador de segunda generación de ALMA –el “cerebro” del observatorio– es un tipo de supercomputador que combina las señales individuales de cada antena para generar espectaculares imágenes de objetos astronómicos, y constituye una pieza clave del proyecto de modernización ALMA2030. El nuevo correlacionador incrementará la capacidad del computador actual, de por sí altamente sofisticado, para procesar y combinar datos con el fin de generar imágenes astronómicas más detalladas.

“Mientras los correlacionadores actuales de ALMA ya están entre los superprocesadores de señales más rápidos del mundo, el correlacionador de segunda generación podrá producir 200 y, eventualmente, 400 veces más datos por segundo con un mayor nivel de sensibilidad, lo que equivale a agregar más de 1.000 horas de observación por año”, explica Crystal Brogan, Program Scientist de ALMA-Norteamérica y ALMA Development Program Coordinator en NRAO. “La expansión inicial del ancho de banda del sistema en un factor dos y, eventualmente cuatro, incrementará la producción científica de ALMA en todos los ámbitos de observación, desde nuestro Sistema Solar hasta las galaxias más distantes. Asimismo, el correlacionador de segunda generación permitirá obtener una alta resolución espectral en un amplio ancho de banda por primera vez, lo que se traducirá en una vista sin precedentes de las características cinemáticas y la química de las estrellas y los procesos de formación planetaria.

El proyecto, avaluado en 36 millones de dólares, tardará cerca de seis años en llevarse a cabo y requerirá combinar la experiencia en hardware y firmware de los científicos e ingenieros del Consejo Nacional de Investigaciones de Canadá (NRC) y la experiencia en software del Departamento de Gestión de Datos y Software de NRAO. Asimismo, un equipo de especialistas del Observatorio Haystack del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT Haystack, en inglés) colaborará en la implementación y las pruebas que se realizarán con el nuevo correlacionador en el conjunto en fase. El proyecto será dirigido por el departamento norteamericano de ALMA, a cargo de NRAO.

“El nuevo correlacionador es la base del proyecto de modernización de la sensibilidad de banda amplia. Ahora que se aprobó, se pasó de la planificación a la construcción. Este proyecto se llevará a cabo en el marco de la colaboración internacional de ALMA, y para fines de esta década veremos los resultados plasmados en increíbles descubrimientos”, celebra Phil Jewell, director de ALMA-Norteamérica.

El nuevo sistema de transmisión digital –desarrollado en conjunto por el Laboratorio Central de Desarrollo de NRAO (CDL) y el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ), que también participa en ALMA– funcionará como una autopista de información ampliada que multiplicará por 8 la cantidad de datos transmitidos por cada uno de los nuevos receptores al nuevo correlacionador.

“El sistema de transmisión digital es un fascinante trabajo de colaboración con nuestros colegas de NAOJ que proporcionará una vía de transmisión de mayor capacidad entre los nuevos receptores y el nuevo procesador de señal centralizado Talon de ALMA. Para este proyecto se aprovechó nuestra experiencia en fotónica y procesamiento de señal digital y se usó hardware de avanzada, lo que nos permitió lograr una serie de mejoras”, señala Bert Hawkins, director del Laboratorio Central de Desarrollo.

Álvaro González, ALMA Program Manager para Asia del Este en NAOJ, agrega: “El nuevo sistema de transmisión digital de ALMA2030 usará los estándares más avanzados de transmisión de datos de alta velocidad y la máxima cantidad posible de tecnología disponible en el comercio. En esta colaboración entre NAOJ y NRAO, combinaremos los mejores aspectos de la tecnología y de los conocimientos prácticos de ambas partes. El sistema de transmisión digital se diseñará para alcanzar el objetivo de multiplicar por 4 el ancho de banda de ALMA de forma instantánea y para el futuro aumento de la distancia entre las antenas hasta unos 75 km con el fin de mejorar la resolución angular”.

La primera etapa de mejora del sistema de transmisión digital que se aprobó, por unos 800.000 dólares estadounidenses, apunta a la fabricación de un prototipo del nuevo sistema de extremo a extremo de aquí a 2026, seguida de una propuesta de segunda etapa de producción.

El papel fundamental que desempeñan NRAO y ALMA-Norteamérica en el incremento de capacidad de ALMA2030 va más allá del correlacionador y el sistema de transmisión digital, pues incluye la conversión del Centro de Apoyo a las Operaciones para alojar y operar la infraestructura adicional necesaria para el nuevo correlacionador y los sistemas de apoyo, así como los nuevos receptores. El Laboratorio Central de Desarrollo de NRAO empezó a trabajar en los nuevos receptores de 1,3 mm de ALMA (Banda 6) tras recibir el visto bueno y el financiamiento para la primera etapa a fines de 2021. El prototipo de Banda 6v2 debería quedar listo en 2025 y allanar el camino para la fabricación de una serie de receptores de Banda 6 para ALMA que mejorarán la cantidad y la calidad de las observaciones realizadas en longitudes de onda de entre 1,4 y 1,1 mm.

Una vez que estén listos, se procederá, en el marco del proyecto ALMA2030, con la actualización de la mayoría de los receptores para incrementar el ancho de banda y la sensibilidad del conjunto, la sustitución de la cadena de señal digital de ALMA (el digitalizador, el sistema de transmisión digital y el correlacionador), la instalación de nuevos cables de fibra óptica entre el Sitio de Operaciones de ALMA y el Centro de Apoyo a las Operaciones, y el desarrollo de los softwares correspondientes de control y adquisición y procesamiento de datos.

“ALMA es un observatorio muy poderoso que ha permitido revelar los secretos de los discos protoplanetarios y las nubes invisibles de polvo y gas que alimentan la formación de estrellas, planetas y galaxias. Estas actualizaciones nos ayudarán a ver más lejos que nunca y procesar la información más rápido y con mayor claridad”, explica Tony Beasley, director de NRAO. “Con cada actualización, estamos literalmente construyendo el futuro de la radioastronomía”.

Sean Dougherty, director de ALMA, agrega: “Es un momento muy emocionante para ALMA. La aprobación de estos dos importantes componentes del proyecto de incremento de sensibilidad de banda amplia –un nuevo sistema de transmisión de datos y un correlacionador pionero– aumentará considerablemente las capacidades de ALMA en todos los campos de la ciencia”.

“Este gran proyecto garantiza que ALMA siga operando y haciendo observaciones increíbles”, celebra Joe Pesce, Program Officer de la NSF para ALMA. “La mejora de las capacidades que traerá el nuevo correlacionador generará nuevos hallazgos sobre nuestro Universo y hará avanzar la ciencia”.

“Este proyecto mejorará considerablemente la sensibilidad, versatilidad y eficiencia del telescopio”, afirma Brent Carlson, Research Officer del Centro Herzberg de Astronomía y Astrofísica e investigador principal del proyecto de correlacionador en el NRC. “El correlacionador de segunda generación de ALMA permitirá recabar mucha más información espectral de fuentes de radio con el fin de generar imágenes de forma instantánea. De esta forma, los científicos tendrán acceso a una cantidad colosal de datos nuevos. Esta capacidad para realizar escaneos espectrales de manera eficiente a resoluciones tan elevadas no tiene precedentes, y mantendrá a ALMA en la cabecera de los hallazgos científicos”.

El Programa de Desarrollo de ALMA-Norteamérica es financiado por la NSF y el Consejo Nacional de Investigación de Canadá.

El Observatorio Radioastronómico Nacional de Estados Unidos (NRAO) es un establecimiento de la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos operado por Associated Universities Inc. en virtud de un acuerdo de cooperación.

Sobre ALMA

El Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), una instalación astronómica internacional, es una asociación entre el Observatorio Europeo Austral (ESO), la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos (NSF) y los Institutos Nacionales de Ciencias Naturales de Japón (NINS) en cooperación con la República de Chile. ALMA es financiado por ESO en representación de sus estados miembro, por NSF en cooperación con el Consejo Nacional de Investigaciones de Canadá (NRC) y el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Taiwán (MOST), y por NINS en cooperación con la Academia Sinica (AS) de Taiwán y el Instituto de Ciencias Astronómicas y Espaciales de Corea del Sur (KASI).

La construcción y las operaciones de ALMA son conducidas por ESO en nombre de sus estados miembro; por el Observatorio Radioastronómico Nacional (NRAO), gestionado por Associated Universities, Inc. (AUI), en representación de Norteamérica; y por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) en nombre de Asia del Este. El Joint ALMA Observatory (JAO) tiene a su cargo la dirección general y la gestión de la construcción, así como la puesta en marcha y las operaciones de ALMA.