Bianca Libeer, alumna practicante de ingeniería civil electrónica PUCV: «Ahora siento que soy parte de la historia de la nueva generación de mega radiotelescopios»

  • La joven estudiante de ingeniería civil electrónica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) estuvo 3 meses en Charlottesville, Virginia, trabajando en el Laboratorio CDL de NRAO, el observatorio radioastronómico de Estados Unidos. Su experiencia le permitió profundizar sus conocimientos en ondas electromagnéticas y astronomía, y explorar sus aplicaciones en Chile, incluso con la posibilidad de crear tecnología propia.

Tras tres meses de hacer su práctica en el observatorio radioastronómico NRAO -National Radio Astronomy Observatory- en Charlottesville, Virginia, Estados Unidos; a Bianca Libeer (23 años) no se le borra la sonrisa del rostro. Esta estudiante de sexto año de ingeniería civil electrónica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, viajó desde Villa Alemana a Norteamérica, con el sueño de mejorar sus habilidades STEM y volvió a Chile cargada de nuevos proyectos y desafíos. Al igual que otros jóvenes de diferentes países, trabajó en el desarrollo de piezas que darán vida a una nueva generación de radiotelescopios de gran tamaño, una experiencia inédita en el ecosistema astronómico.

¿Cómo fue que una joven estudiante de la V Región llegó a Estados Unidos? Algunos dirían que «una serie de eventos afortunados», le abrieron camino para encontrarse con las personas y las oportunidades precisas. Y aunque el plan inicial era trabajar en un laboratorio de antenas en Valparaíso, terminó siendo el punto de catapulta que la llevó a la cima del continente, acercándola a su sueño de infancia: la astronomía.

El viaje a NRAO fue el primer vuelo al extranjero para Bianca y la primera vez que se separaba por tanto tiempo de su madre, con quien tiene una relación muy cercana. Su práctica la realizó en el Laboratorio CDL -Central Development Laboratory- de NRAO y se centró en la simulación de las piezas que tendrá uno de sus mega telescopios de la categoría ngVLA, -next generation Very Large Array-. «Estas piezas son parte de un kit de calibración y ayudarán a ver el funcionamiento del telescopio. Mi tarea consistió en adaptar ciertos componentes a la banda de frecuencia con la que trabaja NRAO, utilizando un software de simulación de componente de alta frecuencia. Se trata de optimizar escenarios y acercarnos a una solución viable y eficiente. Si bien yo ya había trabajado con esta tecnología en Chile, enfrenté el desafío de usarla con un nuevo propósito. Ahora siento que soy parte de la historia de la nueva generación de mega radiotelescopios», señala.

Creado en 1956, NRAO ofrece radiotelescopios de vanguardia para el uso de la comunidad científica internacional. Pocos saben que esta institución es uno de los socios internacionales de nuestro observatorio ALMA, junto a otros de Europa y Asia. Los astrónomos construyen la próxima generación del Very Large Array (ngVLA), con 244 antenas parabólicas de 18 metros, distribuidas en cerca de 9 mil kilómetros.

Bianca es alumna tesista y hace un tiempo combina sus habilidades de electrónica y computación al servicio del grupo de telecomunicaciones, perfil que le ayudó para postular a esta práctica en Estados Unidos, y sumarse a un equipo que desarrolla un componente específico del ngVLA. Durante su práctica, la joven trabajó con el software Ansys HFSS, de simulación de alta frecuencia, diseñando partes del kit de calibración para un componente llamado OMT, OrthoMode Transducer.

Los astros a su favor

Al ser consultada si la astronomía era un sueño que cultivaba desde su infancia, o si este encuentro fue un mero accidente del destino, asegura que fue un camino mixto. Desde niña fue muy talentosa en las matemáticas y la física, pero cuenta que cuando aprendió de la ley de gravedad, algo inexplicable sucedió: «Me voló la mente la idea de esta fuerza inexplicable de la naturaleza, y por añadidura llegué a la idea de estudiar astronomía, pero cuando evalué la empleabilidad de la carrera, me abordó el llamado síndrome del impostor, y sentí que no sería de las elegidas. Así ingresé a estudiar ingeniería y en una instancia de puertas abiertas de la PUCV, conocí el laboratorio de antenas. Supe que había un grupo de telecomunicaciones y que uno de los ramos en la malla de ingeniería civil electrónica era propagación de ondas electromagnéticas. Pensé que esta carrera sería la única ingeniería que me acercaría a la astronomía».

La joven cuenta que ingresó a la universidad en 2020 y siempre le gustó el mundo de la astronomía. En ese tiempo ya pensaba en algún mecanismo para entrar al laboratorio universitario de antenas, y participó el 2022 como estudiante de educación superior del programa de mentoría  «PROVOCA» de AUI/NRAO. PROVOCA le ayudó a complementar sus habilidades y acercarse a su meta. «Creo que con PROVOCA adquirí una mirada muy propia de quienes tenemos una vocación STEM y siempre es bueno aprender de la experiencia de otros. Había además bastantes participantes de mi universidad y eso me ayudó a fortalecer mis redes».

Tras la pandemia y el retorno a la presencialidad, Bianca cursó la asignatura de “Propagación de ondas electromagnéticas” y le gustó mucho el trabajo. Cuenta que tuvo la iniciativa de acercarse a un profesor -Francisco Pizarro- y contarle su inquietud por la astronomía, y coincidió que era el responsable del laboratorio de antenas de la universidad. «Fue un viaje genial de descubrimiento de mi entorno y de mí misma. Me di cuenta de que más que dedicarme a la astronomía como tal, me interesaba ayudar a que los astrónomos pudieran obtener los datos, y que mi práctica profesional haya sido justamente en eso fue como una culminación de toda esta historia que se sintió muy completa», concluye.

En el laboratorio NRAO CDL trabajan 50 personas en sus distintas oficinas. Ella fue la única practicante internacional y trabajó codo a codo, junto Amika Kapoor, una estudiante de tercer año de ingeniería aeroespacial, de la Universidad de Virginia. Mientras que Patricio Mena, profesor asociado del Laboratorio de Antenas PUCV, fue su guía de práctica y en adelante será su co-tutor de tesis. «Creo que se alinearon los astros a mi favor», comenta entre risas. «Al parecer era la candidata ideal porque estaba interesada en el tema de antenas, ya había trabajado en Chile con tecnología similar, mi profesor estaba relacionado con el proyecto norteamericano y además dominaba el idioma. Todos estos factores se conjugaron a mi favor».

El valor de los mentores y la colaboración

Durante su estadía, se sintió muy apoyada y mantuvo reuniones frecuentes para mostrar los avances de su trabajo. Siempre recibió retroalimentación de los resultados de sus simulaciones y fueron muy comprensivos en cuanto a sus objetivos, conocimientos y progresos. «Allá también tuve la oportunidad de interactuar con otros pasantes de Estados Unidos en las áreas de física, astronomía y ciencia de datos Fue un ambiente de trabajo muy agradable y hasta tuve la oportunidad de visitar el observatorio astronómico de Green Bank.

La joven asegura que contar con profesores que actúan como mentores, nos permiten ver una nueva perspectiva. » (…) cuando uno está en la universidad, no ve la panorámica del escenario, están sumido en superar el momento simplemente. A esto se suma que muchas veces, no hay oportunidad de ver las aplicaciones de una carrera, porque son muy de nicho, y casi  es asunto de suerte llegar al lugar indicado y ampliar la mirada para ver las aplicaciones en la industria. Por eso las mentorías ayudan a multiplicar las vocaciones STEM, ya que unes a alguien sin experiencia, pero con inquietud científica, con personas que tienen trayectoria y experiencias distintas, y eso ayuda a hacer el match».

Bianca hoy se siente afortunada de haber sido parte de esta serie de eventos tan afortunados que la pusieron en el lugar indicado y con las personas capaces de tomar decisiones que la condujeron a mejores escenarios.  «Yo sabía por otros de la experiencia de estar en un observatorio extranjero, pero vivirlo es totalmente distinto. Gracias a esta práctica, estoy abierta a distintas posibilidades porque sé que puedo. Creo que la primera vez que uno sale del país, uno vuelve sintiéndose muy chilena y con ganas de aplicar lo aprendido en el lugar propio».

Hoy está centrada en su tesis sobre metamateriales. Durante este tiempo también indagará sobre las oportunidades que abre este tema en diferentes industrias y ecosistemas de Chile y el extranjero. «Lo bueno, es que siempre se pueden aprender otros temas y ampliar las capacidades personales para levantar la mirada y explorar otras oportunidades», agrega.

Tras su práctica, Bianca asegura que en su laboratorio podrían crear estos kits de calibración. «Siento que volví con mucho que aportar al laboratorio y además con habilidades nuevas que me van a ayudar a hacer la tesis, a la carrera y además como profesional y como persona, entonces fue muy completo», finaliza.

 

Estudiantes agradecieron el apoyo del programa de mentorías STEM “PROVOCA”

  • La iniciativa PROVOCA que busca promover las vocaciones científicas a lo largo del país, graduó a 32 estudiantes de enseñanza media y educación superior técnico y profesional, quienes durante 2024 fueron acompañadas y guiadas, para definir sus futuros estudiantiles y laborales, con el apoyo de mentoras del programa.

Más de 30 estudiantes de educación media y superior (universitaria y técnica), se graduaron del programa de mentoría “PROVOCA”, de AUI/NRAO Chile. La iniciativa, con apoyo de su red de mentoras formadas para el acompañamiento y guía de jóvenes con vocaciones científicas, realizaron sesiones formativas durante 2024, abordando diversas temáticas asociadas a la trayectoria científica en Chile, contribuyendo al autoconocimiento de los jóvenes, técnicas de comunicación, y habilidades para identificar, confirmar y continuar con su vocación en ciencia, tecnologías, ingeniería y matemáticas (áreas conocidas en inglés como las STEM).

Las participantes destacaron el aporte que significó no solo el programa y sus contenidos, sino el apoyo personal de sus mentoras y de la red de pares participantes. Muchas de ellas, comentaron la importancia de conocer de cerca a personas que enfrentan o han enfrentado los obstáculos propios de la trayectoria STEM a nivel educacional y laboral, recibir información y recomendaciones acerca de las distintas carreras, así como del manejo exitoso de las mismas, y algunas estrategias para una mejor planificación del tiempo, el estudio y el autocuidado.

Paulina Bocaz, líder de PROVOCA en AUI/NRAO Chile y creadora de la iniciativa, destacó el orgullo de ver cómo esta idea que comenzó con una actividad masiva presencial en 2018, como un encuentro de conversaciones rápidas entre escolares y mujeres profesionales con trayectoria científica, hoy se consolida como una verdadera comunidad, una familia de personas con vocación STEM. A partir de este año, y debido al gran éxito de las versiones anteriores, PROVOCA se abre a estudiantes y profesionales con interés en las STEM sin distinción de género. “Además de nuestra misión científica y social, PROVOCA ahora formará a mentores y mentoras, y en este primer tiempo de trabajo, constituye una gran oportunidad para integrar y potenciar a todos los talentos, creando ambientes de estudio y trabajo colaborativos, entendiendo que hay problemáticas comunes a todos y todas, así como habilidades y herramientas valiosas de adquirir, que afectan la retención y el éxito en a las STEM de las personas”.

Anays Fuentealba, estudiante de astronomía de la Universidad de Concepción, señaló: “Estoy muy orgullosa de ser parte de esta iniciativa. La conocí gracias a un profesor del colegio que sabía lo mucho que me gustaba la física. Este programa me ayudó a resolver dudas y superar mis miedos, ya que es muy frecuente que las mujeres nos acomplejemos en las STEM. Fue maravilloso conocer a mujeres que trabajan en estas áreas. Acá encontré un espacio para expresarme”.

Por su parte, Nohemí Espinoza, alumna de cuarto medio del Colegio Academia Tarapacá de Iquique, añadió: “este programa me ayudó a comunicarme con otras niñas, además de mis mentoras, y conocer otras realidades de participantes de tantas ciudades. La sesión que más me impactó fue la del síndrome del impostor, ya que todos solemos auto sabotearnos cuando obtenemos un logro, pensando que no fue por nuestro mérito y que en cualquier momento seremos sorprendidos. Vencer esos medios nos ayudan a cumplir nuestros sueños”.

Marthina Valdivia, estudiante de tercero medio del Liceo Tecnológico Amancay de Los Andes, aseguró: “Siempre he tenido interés por las ciencias, pero quería saber cómo podía ser mi futuro en esta área, quería transparentar esas posibilidades en un trabajo real con personas reales. Gracias a mi experiencia, ahora estoy decidida a estudiar tecnología médica en el futuro”.

Para finalizar, Josefa Donoso, alumna del Azapa Valley School de Arica, comenta: “Siempre me han gustado las matemáticas y la física. Quizás me inclino por la pedagogía en matemática o tal vez dedicarme a la investigación. Supe de este programa por Instagram y vi una oportunidad, ya que las mujeres STEM no se muestran mucho en regiones. Fue magnífico conocer a las mentoras de ingeniería y biología, conocer sus trayectorias. Esta fue una experiencia muy inspiradora para mí”.

Integrantes de PROVOCA fueron finalistas en Hackathon “Santiago Cero” desarrollando aplicación FluvIA para prevenir aluviones

  • La mentora e ingeniera Andrea Arias y Constanza Miranda, ambas integrantes del programa de mentoría STEM «PROVOCA», junto a otros 2 jóvenes estudiantes de ingeniería civil medioambiental y computación, unieron sus habilidades para competir en un desafío informático y de IA aplicada, que buscó reducir las emisiones de carbono en Santiago. Los talentosos jóvenes crearon una plataforma predictiva de aluviones y deslizamientos, obteniendo el segundo lugar y un premio de 15 mil dólares.

En menos de 24 horas, la joven mentora PROVOCA, de AUI/NRAO Chile; Andrea Arias, junto a la estudiante Constanza Miranda, quien también participó del programa de mentoría en 2022, y otros 2 estudiantes de ingeniería, obtuvieron el segundo lugar en el desafío informático “HackLab IA: Santiago Cero”, organizado por Ciudad Inteligente y Fundación Gabriel & Mary Mustakis. El equipo STEM ganó 15 mil dólares de libre disposición.

PROVOCA es un programa de mentoría que busca potenciar el desarrollo y la retención de talento STEM, acrónimo asociado a las disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Ofrece gratuitamente formación a mentores y mentoras en ejercicio profesional o académico, y entrega mentoría a estudiantes de enseñanza media y superior, técnica y universitaria.

Andrea, mentora de PROVOCA e ingeniera civil en obras civiles (USACH); junto a Constanza, ingeniera en automatización y robótica (INACAP); Alonso Tamayo, ingeniero civil en computación (UC) y Vicente Astudillo, ingeniero civil en medioambiente (USACH); desarrollaron una solución basada en ciencias de la computación e inteligencia artificial, para la generación de alertas de aluviones, deslizamiento de tierra y estancamientos de agua.

Se trata de la plataforma FluvIA, que recopila datos del suelo de la Región Metropolitana y con ayuda de robots tipo “arañita”, acceden a terrenos riesgoso, para entregar alertas tempranas en caso de riesgo de aluviones.

Las integrantes de PROVOCA comentan que se sumaron al desafío a pocas horas de su cierre y lograron conformar un equipo mixto de jóvenes ingenieros con talento STEM, combinando interdisciplinas de programación informática, ingeniería y ciencias medioambientales. Andrea y Constanza aseguran que además pusieron en práctica sus habilidades blandas de liderazgo y planificación, así como de comunicación efectiva, para explicar en un pitch de solo 3 minutos, de forma ágil y simple, el propósito de FluvIA.

Constanza, comenta emocionada lo fascinante que fue solo el hecho de conformar un grupo basado en la amistad y cómo, sobre la marcha, fueron descubriendo y complementando sus conocimientos y habilidades. En el transcurso, recibieron la mentoría de expertos del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA), Codelco y Google. “Era la primera vez que participábamos en una hackathon externa a nuestras casas de estudio y sin duda, además de pasarlo bien, vivir la adrenalina y aprender, nos confirmó la decisión de participar juntos en una próxima instancia”, señala Constanza.

Si bien los jóvenes, que bordean los 22 y 23 años, no participaron con la expectativa de clasificar, se sorprendieron con el resultado final al ver que había otros 29 equipos, muchos de ellos mayores, con amplia experiencia y prototipos ya avanzados. Sin importar el género y la edad, todos pusieron sus talentos a disposición de un propósito en común: mejorar la calidad de vida de Santiago haciendo uso de tecnologías e IA, con miras a atender problemas como contaminación, transporte, alimentación, desechos y cambio climático, entre otros.

“La idea fue conjugar geotecnia, análisis de datos, optimización y robótica, para crear esta plataforma predictiva que logre anticipar desastres y proteger a la población. Creo que logramos una idea innovadora y sustentable. Sabemos que cuando ocurren deslizamiento de suelo, se generan emisiones de carbono, lo que afecta a las zonas urbanizadas, los ecosistema naturales, la conectividad y la infraestructura, y sentimos que las tecnologías pueden ayudar a recopilar estos datos e intervenir en caso de alertas”, señala Andrea.

La competencia se desarrolló entre 8 AM y 21 PM y una comisión mixta de expertos comunicaron los 10 equipo finalistas para pitch, exponiendo sus soluciones ante representantes de los ministerios de transporte y urbanismo, CENIA y Codelco.

A solo semanas de la premiación, los jóvenes siguen “en shock”, comentan entre risas. La experiencia en el programa de mentoría PROVOCA, le ayudó a Andrea, a armar un relato atractivo y desplazarse en el escenario, sincronizando la presentación de FluvIA a sus espaldas, con apoyo de su equipo. “No hace mucho, me era imposible exponer una idea sin ponerme a reír. Los nervios me pasaban una mala jugada y no era capaz de transmitir de forma profesional mi mensaje. Hoy, gracias a la práctica, pude hacer una gran performance, que incluso otros equipos se me acercaron y me dijeron que estuve sólida”, señala Andrea.

Constanza cuenta que el pitch de Andrea logró “devorar a la audiencia”, y agrega: “de nada sirve tener una gran idea si no logramos exponerla de forma atractiva, en un tiempo determinado y así captar la atención de la audiencia. Sabíamos que en el mismo jurado había personas muy importantes que teníamos que cautivar con ideas frescas e innovadoras, y creo que lo logramos”.

Los padres orgullosos de las mentoras las recibieron con aplausos y abrazos a la salida del certamen. En pocas horas, Andrea subió un reel con la experiencia y las redes sociales “explotaron”, según comentan. “Creo que este tipo de competencia es una gran oportunidad para atreverse a pensar en grande también, y a no tener miedo a fracasar. Una invitación que me llegó al celular se convirtió en una excusa para salir de casa y movilizar a amigos que no se conocían entre sí, y motivarlos a ser parte de esta locura contra el tiempo. ¡Nunca pensamos en el resultado!”, añade Constanza.

Por su parte, Alonso, destaca que fue una jornada muy entretenida. “Todos teníamos conocimientos distintos; desde robótica y automatización, hasta dinámica de suelo. Yo me sumé con la programación, la ciencia de datos y la IA. Se nos ocurrió que robots del tipo arañitas serían útiles para recabar datos desde lugares de difícil acceso en pendientes. Hoy existen modelos de machine learning capaces de entrenarse con datos de eventos o desastres pasados y así combinar variables de riesgo, que nos ayudarían a predecir. Me gustó “salir de la caja” y plantearme un problema real para luego analizarlo desde distintas perspectivas con mi equipo. En mi carrera de programación, habían 50 hombres y solo 5 mujeres al inicio, y hoy no queda más que una; y en esta competencia pude trabajar con mujeres con grandes habilidades para hacer una propuesta conjunta aún mejor”.

Finalmente, Vicente comenta que ya había ganado en una hackathon interna de su universidad, pero esta es la primera vez en que se involucró desde el primer momento, cuando nació la idea inicial. “Llegué a la fase creativa y eso tiene otro significado, ya que me dio una mirada global del problema y la solución. Es muy importante hacer de Santiago una ciudad sostenible, que es el foco de mi carrera (ingeniería civil medioambiental) y es muy interesante aplicar lo aprendido sobre hidrología y dinámica de suelo en el contexto de cambio climático. Los espacios laborales son diversos y es muy importante interactuar con otras personas y saberes, desde la interdisciplina. Ahora nos daremos el espacio para conocernos y sin duda buscaremos otro tipo de retos en que podamos concursar como equipo. Esto está partiendo”.