«Ciencia más diversa es mejor ciencia»

Durante décadas, la ciencia fue evaluada, adjudicada y medida de acuerdo a criterios llamados de “excelencia”. Criterios que desconocían las condiciones de contexto, las barreras de entrada, la existencia de lenguajes y metodologías diversas y también el valor de ciertas líneas de investigación, de interés y valor para grupos menos representados dentro del sistema de CTCI.

La objetividad de la evaluación estaba dada por la participación de pares en el proceso, sin considerar la diversidad de esos pares como un factor relevante. Las trayectorias de las y los investigadores eran medidas de acuerdo a criterios de productividad científica, sin reconocer la existencia de diversas formas de productividad. Además, la actividad científica era financiada bajo condiciones iguales, sin considerar el territorio y sus características. Esto está cambiando. En eso consiste la conquista.

Si bien hoy persisten brechas importantes en el sistema de CTCI -tanto en la participación de mujeres como de territorios y de disciplinas-, estas brechas son visibles y sus causas no solo han sido identificadas, sino que también cuestionadas, estudiadas y abordadas para ser eliminadas. En un proceso de aprendizaje y escucha permanente. Hemos comprendido la profundidad de las desigualdades, y cómo éstas están enraizadas en los cimientos de nuestras instituciones. De manera colaborativa, guiados por la política de género, por las necesidades levantadas por las distintas asociaciones que hoy componen el sistema de CTCI e inspirándonos en la experiencia de otros países, hemos dado inicio a los primeros cambios. Así, nunca más un proyecto será evaluado por un panel compuesto sólo por investigadores hombres. Nunca más un centro de investigación, financiado por Anid, podrá tener una dirección que no sea diversa en género; y esperamos que siempre la diversidad en los equipos de investigación sea considerada como un factor de excelencia.

A estos primeros pasos, se sumarán otros. Este 2022 tenemos el desafío de aprender a valorar, durante el proceso de evaluación, no solo la diversidad, sino que también la perspectiva de género.

Tenemos que continuar generando capacidades en las universidades en materia de género; profundizar los mecanismos de distribución de recursos para aumentar la participación de proyectos en disciplinas y territorios hasta ahora subrepresentados. Este 2022 tenemos que continuar aprendiendo y resolviendo todas aquellas prácticas y procesos que durante años han modelado nuestro sistema, y avanzar en diversidad como un imperativo ético, como un aporte a la calidad de nuestra ciencia, como una realidad incuestionable para todas y todos aquellos que históricamente no han sido realmente considerados por el sistema. Porque ciencia más diversa es mejor ciencia.

Exitosa presentación de PROVOCA en Congreso Futuro

Paulina Bocaz, representante en Chile de AUI/NRAO y líder de la Red de Mentoras PROVOCA, fue elegida para presentar en Congreso Futuro 2022, a la Dra. Georgina Rippon en el espacio «Digitalizadas», organizado por BHP Foundation, Nuestra Voz y el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.  En la ocasión, Paulina destacó los desafíos del neurosexismo y los prejuicios de género que aún subyacen en espacios sociales, educativos y laborales. Te invitamos a revivir sus palabras en este importante encuentro:

«En su libro  “The Gendered Brain” (“El género y nuestros cerebros”), la Dra. Rippon nos muestra evidencia empírica sobre la plasticidad del cerebro y su capacidad de desarrollar habilidades a cualquier edad, sin importar la ocupación, el sexo u otras características personales. Según la autora, es un error pensar que hay cerebros femeninos y masculinos, con características predeterminadas biológicamente, pues las diferencias poco significativas.

Más que tratar de medir las diferencias biológicas, Rippon nos invita a reflexionar sobre el origen social de éstas. Si bien nuestros cerebros son plásticos, al mismo tiempo funcionan como expertos navegadores del mundo, absorbiendo y reflejando la realidad existente. Esto es positivo porque propicia la adaptación individual al grupo, pero también quiere decir que las desigualdades existentes se reproducen y son difíciles de cambiar. Las experiencias de vida están fuertemente influenciadas por los estereotipos de género y moldean nuestros cerebros desde temprana edad, creando límites psicológicos internos y prejuicios sociales externos. Es triste constatar que niñas de tan solo 6 años ya han internalizado estos sesgos y asocian las matemáticas con ser “muy inteligente”, excluyéndose de esa categoría y atribuyéndosela a sus pares varones. Experimentos orientados a medir el impacto de los sesgos demuestran que hay cambios dramáticos en la autoestima de las niñas (lo que redunda en mejorar su desempeño) cuando se crea un contexto de neutralidad de género en la educación.

¿Por qué es importante reflexionar sobre estos temas y su relevancia para nuestro país?

Las brechas de género no se han podido superar en ningún país y Chile está particularmente rezagado en términos de participación y retención de mujeres en carreras masculinizadas, así como también en la representación femenina en posiciones de liderazgo. Esto es relevante porque perdemos mucho talento femenino en disciplinas tales como las ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM por su sigla en inglés). Chile tiene el menor porcentaje de mujeres graduadas de carreras de tecnología entre 18 países de América Latina y el Caribe, según un estudio de ONU Mujeres de 2020, solo por citar un ejemplo.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Las políticas públicas son esenciales para nivelar la cancha y proveer los incentivos necesarios para acercarnos a la igualdad de género, pero resultan insuficientes por sí solas. Necesitamos un compromiso de actores sociales a todo nivel para que los cambios culturales tomen fuerza y sean duraderos. Como nos cuenta la Dra. Rippon, los sesgos tienen raíces profundas y actúan como “monos porfiados”, irguiéndose una y otra vez después de que creíamos haberlos eliminado. Para cerrar las brechas de género, y poder aprovechar los talentos de todos y todas, se requieren esfuerzos de padres y profesores, además de la industria, los medios de comunicación y todos los demás actores de la sociedad.

Con esta convicción y misión, Associated Universities Inc. y el Observatorio Radioastronómico Nacional de EE.UU. lideran la iniciativa PROVOCA en Chile desde 2018. PROVOCA visibiliza y destaca los modelos de rol femeninos para combatir los estereotipos de género y aumentar la participación de mujeres en la astronomía y otras carreras STEM. En 2019 y 2020 impulsamos una campaña comunicacional de gran alcance para mostrarle a las niñas que sí se puede, organizando actividades presenciales y virtuales que acercaron a estos referentes a jóvenes en distintas partes de Chile.

Conscientes de que inspirar es solo el primer paso en una carrera STEM, el año pasado llevamos a cabo un ambicioso programa de formación de mentoras que incluyó capacitaciones, sesiones de coaching, encuentros para la creación de redes, conversatorios y un proyecto final, certificando a la primera generación de mentoras PROVOCA en diciembre de 2021. Estas profesionales STEM guiarán a jóvenes de enseñanza media y primeros años de educación universitaria que se interesen en estas disciplinas, apoyándolas y acompañándolas en su camino.

Está comprobado que este tipo de iniciativas son clave para retener y potenciar el talento de mujeres y grupos minoritarios en las ciencias. He escuchado los testimonios y experiencias de vida de las mentoras PROVOCA y puedo dar fe del efecto transformador que tiene la creación de redes y el compromiso compartido de contribuir a los cambios culturales que necesitamos. En abril daremos a conocer a las mentoras en nuestro sitio web (www.provoca.org) y abriremos un proceso de postulación para estudiantes interesadas en las mentorías. Me motiva y enorgullece saber que estamos respondiendo al llamado de la Dra. Rippon, derribando mitos y aprovechando la plasticidad de nuestros cerebros para PROVOCAR y avanzar en la igualdad de género».