«Estoy más que convencida de que quiero ser astrónoma»

Paula Sielfeld (18 años) es estudiante de educación media y graduada del programa de mentoría PROVOCA 2022 de AUI/NRAO. Paula completó en julio, gracias al mismo programa, una pasantía escolar de observación de profesionales en las oficinas de Santiago del observatorio ALMA. El job shadowing, como se conoce en inglés esta actividad, es una experiencia de inmersión en el ambiente de trabajo de una o más personas profesionales. De duración variable, la idea principal es ser “la sombra” de estas personas mientras van realizando sus labores diarias.

¿Por qué hacer esta pasantía en un observatorio? Porque desde los 12 años, Paula sueña con ser astrónoma. Fue un tío quien, durante muchas de las vacaciones que pasaron juntos, le despertó el interés por el universo y el deseo de aprender sobre las galaxias. Hoy, cursa cuarto medio y se prepara para rendir la PAES; tras esta experiencia en PROVOCA y en ALMA, confiesa «Estoy más que convencida de que quiero ser astrónoma».

Esta joven es parte de una familia que la apoya incondicionalmente. Desde el 2022 integra el programa de mentoría PROVOCA y forma parte de Tremendas, iniciativas que han logrado confirmar su afán de contribuir al cierre de brechas de la participación femenina en carreras asociadas a ciencias, informática, ingeniería y matemática.

Comenta que sus intereses comenzaron con la física en séptimo básico y ya en tercero medio se enamoró definitivamente de la astronomía. «Gracias a profesores increíbles en ambas asignaturas, poco a poco me involucré en proyectos y experimentos interesantes que fueron configurando mi vocación. Creo que los profesores, así como la familia, tienen una responsabilidad importantísima en la posibilidad de ampliar los intereses vocacionales, especialmente en mujeres. En mi grupo de física, sé que somos en el que más mujeres han participado en mi colegio, no obstante, aún se mantiene una amplia mayoría masculina. ¡Es histórico y siento que estamos haciendo un cambio!»

Precisamente su profesora de física, quien es astrónoma, fue quien supo del programa PROVOCA y la motivó a postular. «Ha sido una gran posibilidad no solo para conocer a otras mujeres como yo, que tienen la misma sensibilidad con esta área del conocimiento, sino también porque ahí aprendí otro tipo de herramientas para comunicarme de forma efectiva y desenvolverme mejor en una entrevista de trabajo».

Paulina Bocaz (líder de PROVOCA) junto a Elizabeth Humphreys (jefa del departamento de operaciones científicas de ALMA) habían discutido ya de la posibilidad de abrir una de estas oportunidades de job shadowing para estudiantes PROVOCA, pero aún no se había dado la oportunidad.

Cuando Paula plantea a una de sus mentoras PROVOCA, Andrea Araya, quien se desempeña en ALMA, su necesidad de cumplir para el colegio con una práctica de seguimiento a una astrónoma, Andrea activa la red PROVOCA y pide apoyo a nombre de su estudiante.

«Fui mentora de Paula durante el 2022 y cuando supe de sus ganas de conocer el trabajo que se hace en esa área de la ciencia, me hizo sentido ayudarla a profundizar esa mentoría y llevarla más lejos. El modelo de rol no puede quedar en pequeñas acciones, por eso me pareció que ésta era una hermosa oportunidad para que Paula conociera a mujeres poderosas ocupando espacios de carreras masculinizadas, que viera que esas mujeres tienen un nombre, una identidad y que puede reflejar su futuro en ellas», precisa Andrea.

Impulsado por esta solicitud y bajo el nombre “PROVOCA interés STEM” se organiza el primer job shadowing de PROVOCA, en colaboración con el observatorio ALMA. Durante una semana, por seis horas cada día, Paula conocería y participaría de las actividades y reuniones de trabajo de las mentoras y voluntarias de PROVOCA en ALMA.

Elizabeth Humpreys comenta: «Paulina Bocaz me llamó un día para preguntar si sería posible que el departamento de operaciones científicas del observatorio ALMA recibiera a una estudiante PROVOCA de enseñanza media. Paula vendría para realizar una experiencia de seguimiento con algunas de nuestras mujeres profesionales, a modo de práctica escolar y como parte de la iniciativa PROVOCA. Me pareció una fantástica idea y creo que acepté inmediatamente.”

De las profesionales de nuestro departamento todas, salvo una que estaba de vacaciones, quisieron participar, por lo que decidimos que Paula, fuera la “sombra” de una astrónoma distinta cada día por una semana. De esta manera se facilitaba que ella pudiera participar de las variadas actividades que se hacen a diario y tuviera también la oportunidad de realizar una pasada por la sala de control de ALMA en Santiago, pudiendo incluso realizar algunas observaciones astronómicas.

Mujeres profesionales de las áreas de computación y software también quisieron participar y pasaron tiempo con Paula. El equipo PROVOCA organizó un momento de convivencia entre todas las participantes en un rico almuerzo y diseñó el módulo de evaluación y reporte de la experiencia para que Paula consignara sus aprendizajes y se pudiera medir el impacto de la experiencia en ella.

Las astrónomas Chin-Shin Chang, Laura Gómez, Priscilla Nowajeswski, Celia Verdugo y Liza Videla participaron, así como también lo hicieron Victoria Reyes, Soledad Fuica, Camila Martínez y Fabiola Norambuena del área de computación. “Todas estuvimos muy contentas con la visita de Paula, ella se adaptó al ritmo rápidamente, compartió en los almuerzos diarios con el staff de ALMA e hizo preguntas en la sala de control y las reuniones a las que asistió.”

“Creo que Paula vio que hay muchas reuniones en ALMA, pero espero también que haya visto la variedad de cosas que los astrónomos y astrónomas que trabajan en ALMA realizan, y que haya disfrutado de hacer observaciones astronómicas. Esperamos a futuro ver a Paula convertirse en astrónoma también.»

Paula es una joven llena de sueños y con intereses muy parecidos a las chicas de su edad.  «Como cualquiera estoy nerviosa, ya que la carrera de astronomía exige un puntaje bastante alto e imagino que sus asignaturas serán difíciles, pero ese temor no me paraliza. Confío en que la clave está en organizar los tiempos y combinar las actividades académicas con la vida en todas sus expresiones. A futuro, me imagino viajando y haciendo mi trabajo en distintos lugares, escapando de trabajos rutinarios encerrada en una oficina, conociendo a gente sorprendente y maravillándome con todo lo que suceda en el universo. ¡¿Qué mejor proyecto de vida que ese?!», comenta Paula con una gran sonrisa en su cara.

 

 

«PROVOCA fue mi punto de conexión con el mundo real por varios meses de mi vida»

Claudia Gaete estudió 4 años ingeniería civil informática y luego obtuvo un master en estrategia digital, trabajando por más de una década en desarrollo web. Miembro de «Girls in Tech» por un largo período, se integró en tiempos de pandemia al programa de mentoría PROVOCA, con la firme convicción de devolver las oportunidades a las nuevas generaciones de niñas y mujeres STEM, y complementar su aprendizaje como mentora con un nuevo proyecto como docente de educación superior.

En el verano de 2021 quedó embarazada de «la Feña» como le dice cariñosamente y a poco andar, sus hormonas tiroideas le jugaron una mala pasada, poniendo en riesgo su primer embarazo. Un torbellino de sucesos que la pusieron en riesgo de perder a su hija antes de nacer. Fernanda nació a las 27 semanas de gestación y tenía un largo trecho por superar antes de volver a casa con sus padres.

Hoy reflexiona que fueron meses de mucha presión ante el eventual contagio de COVID-19 y de hecho, junto a su pareja, Claudia tomó la decisión de mudarse a una cuadra de la clínica donde estaría 3 meses, terminando su proceso de maduración antes del alta. Una rutina de alto estrés: levantándose a las 6 AM para sacarse leche y estar junto a una cunita diminuta llena de cables, luces y alarmas; dar leche con una jeringa y sentirse feliz con solo algunos milígramos en el estómago de su bebé.

Meses en que su vida, recuerda, transcurrió en una sala en penumbra de la UCI neonatal, donde Claudia miraba por la ventana cómo continuaba la vida de la ciudadanía, observando gente con mascarillas ir y venir, mientras su vida estaba en pausa, dándole tregua a su hija para que siguiera creciendo fuera de su vientre.

«Recuerdo sentirme muy extraña al mirar cómo el mundo seguía moviéndose a su ritmo por las calles. Durante ese tiempo me conectaba a mis sesiones de formación de mentora, y poco a poco se convirtió en el único espacio completamente mío, en que volvía a conectarme con otros. Es curioso, pero PROVOCA cumplió un rol determinante en ese período de mi vida. Aprendí a escuchar a otros y tomé consciencia de las realidades que cada uno vive y cómo es tan importante pararse desde esa realidad, mirar, escuchar y solo compartir, antes que dar un consejo», señala Claudia.

Hoy, su hija está próxima a cumplir 2 años y Claudia vive la maternidad con una sensación de gratitud. Pronto se irán en familia a estudiar y trabajar a España, y siente que esperan los desafíos de la vida con mucha emoción y alegría. Claramente fue difícil tomar la decisión de dejar a la familia extendida, aunque están todos muy invitados a visitarlos; pero para Claudia este es un proyecto que atesoraba desde su juventud: estudiar y vivir fuera de su país, conocer otra cultura en primera persona.

«Pese a que no soy una persona muy sociable y que mi trabajo es bastante autónomo, PROVOCA me abrió la posibilidad de integrar una red con mujeres sorprendentes de distintas edades y generaciones, y de todas aprendí algo. Con ellas compartí mis días más bajos en que flaqueaban mis esperanzas y luego escuchaba el comentario de alguna de ellas, y me daba cuenta de que no estaba sola. Fue un espacio único para «estar» en el mundo real, consciente de mí y de otras. Quizás este no sea el aspecto fundamental de un programa de mentoría para mujeres STEM, pero para mí es uno de sus aportes más significativos en mi vida, ya que muchos suponen que somos un perfil de mujeres genias o súper poderosas, que no atravesamos o al menos, superamos rápidamente los obstáculos de la vida; y es justo reconocer que yo viví uno de los momentos más duros en la vida de una mujer, y que sin este espacio de contención, no habría logrado alcanzar este momento de la forma en que lo conseguí». Sorprendentemente, una mentora del programa atravesó en el mismo período su proceso de adopción y con ella pudo compartir muchos de los cambios que vivía su hija, construyendo una complicidad única y una gran demostración de sororidad. «Fue un verdadero regalo de la vida», asegura Claudia.

«Yo sigo programando. Es mi día a día con mujer informática, y a la par la vida me enseñó que no es posible planificar todo en la justa perfección. Uno plantea proyectos y la vida se toma la atribución de moldearlos, en sus propios plazos y en sus circunstancias…y los seres humanos, debemos lidiar con esos procesos. La maternidad ha sido una tremenda aventura que me llevó a sentimientos extremos de angustia y ansiedad, de incertidumbre y de alegría con pequeños logros cotidianos, y que al cabo me fortaleció para encarar lo que traiga el futuro».

Claudia quiere un futuro sin techo para su hija. «Lo quiero todo, que explore y crezca sin límites. Ya le tengo guardado juguetes muy tecnológicos para que se interese por las tecnologías, así como a mí me dejaron desde muy niña desarmar aparatos para aprender cómo funcionaban. PROVOCA me ha demostrado cuán importante es tener ejemplos de vida STEM en las vidas de las niñas, ya sea en la familia o en el colegio. Solo de esa manera uno puede darle forma a un proyecto de vida, de carne y hueso, real», añade la mentora.

Siento que antes yo era de las que caminaba con anteojeras, muy pendiente de mis temas, y esta experiencia me enseñó a tomar conciencia de mi entorno. Aprendí a escuchar y dejé de hacer diagnósticos por impulso de la vida de otros. La vida de todos puede cambiar en un segundo.  No estás sola y existen tantos millones de realidades, lo importante es decidir conectarnos con ellas y prestar ayuda.