Jorge Ibsen, director del departamento de Computación e Informática del Observatorio ALMA

“Diversidad e inclusión en el ADN de nuestras organizaciones”

El observatorio ALMA es el resultado de un esfuerzo colectivo de un grupo diverso, y por lo tanto, no es sorprendente que Diversidad e Inclusión sea uno de los valores de central importancia de nuestra organización. Es bien sabido que grupos compuestos por personas de diferente pensamiento son creativos, ya que son más abiertos a cambiar lo establecido, dándose licencia para explorar nuevas e innovadoras alternativas a los desafíos que enfrentan y están mejor preparados para debatir de forma constructiva, usando el conflicto como una herramienta para mejorar y evolucionar.

Con la misión de explorar el universo, Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), el radiotelescopio más grande del mundo alberga a personas de distintas nacionalidades, culturas, razas y origen étnico, edades, identidades de género y orientaciones sexuales, y distintas destrezas físicas y mentales; convirtiéndonos en una “pequeña naciones unidas” en el que cada uno contribuye con su experiencia y conocimiento para satisfacer nuestra curiosidad acerca de los fenómenos astronómicos.

Todos los socios de ALMA adhieren al principio de valorar la diversidad, promover y proteger la equidad y practicar la inclusión. De hecho, el Joint ALMA Observatory en Chile está actualmente desarrollando un plan estratégico de Diversidad e Inclusión para los siguientes 10 años, con la ambición de enriquecer nuestra cultura organizacional con las distintas perspectivas y puntos de vista que un equipo de trabajo puede ofrecer, respetando las individualidades.

El quehacer científico y la operación de instalaciones científicas constituyen un proceso creativo que necesita de la complementación de varias disciplinas y destrezas. Este abordaje multidisciplinario indudablemente enriquece el resultado de cualquier proyecto y espacio colectivo de trabajo. Un fenómeno a ser estudiado necesita de muchos científicos e ingenieros que imaginen cómo detectarlo y diseñen la tecnología para implementar y operar ese detector. En este sentido, es satisfactorio ver cómo la diversidad impacta directamente en la creatividad y la sinergia en los equipos de trabajo donde la imaginación es la única limitante.

En lo personal, trabajar en la construcción y la operación de un observatorio tan complejo como es ALMA, junto a un equipo tan variado como el nuestro, ha sido extremadamente desafiante y gratificante. Este trayecto me ha retribuido una valiosa oportunidad de aprender de personas con diferentes niveles de experiencia, contribuyendo a mi crecimiento como profesional y también como ser humano. Las interacciones profesionales y sociales, con mentores y mentoras, son también parte de nuestras trayectorias laborales y configuran la hoja de ruta de las instituciones y organizaciones que nos acogen.

De niño tenía gran interés por aprender acerca de ciencias, matemáticas y física, e incluso música, arte e idiomas. En casa había una biblioteca con muchas enciclopedias y tuve el privilegio de contar con el apoyo constante de mi familia en satisfacer esa curiosidad. Estudiar una carrera STEM e iniciar mi vida profesional en instalaciones astronómicas fue el resultado natural al estímulo de mis padres y el deseo de continuar con mis experimentos caseros para dar respuestas a mis muchas preguntas.

Desde mi perspectiva, hoy como padre, el estimular al interior de la familia la curiosidad de las niñas y niños, incentivarlos a experimentar en equipo, responder sus preguntas en un lenguaje adecuado para su edad, y vincular los juegos a la ciencia y el arte como un solo proceso creativo social, ayuda a incrementar el gusto por aprender y los incentiva a tener aún más preguntas que responder. Como sociedad, esto es un círculo virtuoso que debiéramos tener siempre en mente.

En cuanto a la promoción de vocaciones STEM, todos tenemos la responsabilidad de derribar estereotipos que condicionan a ciertos grupos de individuos, ya sea a sentirse inseguros frente a la posibilidad de alcanzar el éxito a través de este perfil de carreras, así como eliminar barreras que coarten su desarrollo (económicas, educacionales, falta de oportunidades). A pesar del avance en las últimas décadas, no todas las organizaciones han integrado dentro de sus políticas internas y procesos de reclutamiento, una perspectiva de valoración y práctica de la diversidad y la inclusión, con el objetivo de enriquecer tanto la atracción como la retención de talento.

El incentivo para las carreras STEM debe estar alineado con la igualdad de oportunidades y condiciones garantizadas, así como a las políticas públicas que sintonicen con dicho propósito, y al diseño cuidadoso de los procesos de selección y recompensa desde las etapas tempranas de la educación hasta la etapa de desarrollo y crecimiento profesional, de manera que las oportunidades de cada individuo no se sometan a sesgos hacia algunas de las dimensiones internas o externas de la diversidad.

Tengo la convicción en que la diversidad y la inclusión deben estar en el ADN de nuestras organizaciones y de la sociedad. Valorar la diversidad y practicar la inclusión es lo que nos permite conectarnos con nuestra humanidad al actuar por y para nuestros pares.