PROVOCA

Objetos con historia inspiraron mixer de mentores y mentoras en formación del programa PROVOCA

6 septiembre 2026

  • Una emotiva jornada dedicada al entrenamiento del storytelling. Una pelota de golf, un pétalo de rosa escrito, una carta, una polera, una bufanda, un binocular y una grabadora, son solo algunos de los objetos elegidos por los mentores en formación, que representan: un recuerdo, una anécdota, o una persona significativa en la trayectoria formativa de estos jóvenes con vocación STEM.

Con el propósito de fortalecer las habilidades comunicacionales en la labor de convertirse en mentores y mentoras, participantes del programa de formación PROVOCA, de AUI/NRAO, realizaron su sesión de storytelling, de manera presencial, en base a objetos personales significativos que les ayudaron a compartir sus historias en las STEM.

“Porque no es fácil contar una historia en pocas palabras, lograr conectar con una audiencia e inspirar una reflexión, es que buscamos entrenar la habilidad del storytelling en nuestros candidatos y candidatas a mentor PROVOCA. El relato oral es la forma en que históricamente los seres humanos traspasan conocimientos y cultura, pero no a todos se les da igualmente fácil hacerlo. Como recomendación, siempre es mejor hablar de lo que conocemos o experimentamos personalmente, eso es lo que intentamos que hagan cada año. En la mentoría con estudiantes, el bueno uso del storytelling (en español, contar una historia), permite tomar la propia experiencia para ayudar a estudiantes a que identifiquen situaciones en común, y además permite construir la confianza y cercanía necesarias para la relación de mentoría», así comentó Sonia Duffau, subgerente de divulgación AUI/NRAO y relatora de la sesión, en la apertura del evento PROVOCA.  La iniciativa que busca promover vocaciones científicas y talentos a todo nivel en la ciencia, la tecnología, la ingeniería y la matemática.

En una emotiva jornada, los y las participantes de PROVOCA, desplegaron sus habilidades comunicacionales para vincular sus historias e identidad, a ciertos objetos de valor para ellos.

Es el caso de Tania Zurita, ingeniera civil industrial, eligió una pelota de golf porque viviendo en el extranjero le tocó participar en una actividad de equipo, y al llegar al campo de juego estaba todo muy inundado, y el grupo decidió seguir adelante con la actividad. “Estaba súper incómoda y no quería estar ahí, pero me quedé y creo que fue uno de los mejores momentos de mi vida. Estábamos haciendo lo mejor con todo en contra. Desde entonces tengo esta pelota sobre mi escritorio para recordarme que aquello que no planificas puede ser la mejor experiencia”.

Por su parte, Camila Donoso, ingeniera en administración de empresas de Paillaco en la Región de Los Ríos, eligió una pieza de LEGO, el primer juego de su sobrino hace muchos años y que, sin saberlo entonces, se convirtió en parte fundamental de su trabajo. “No puedo evitar sonreírme al ver una pieza de LEGO. Me gustan sus colores brillantes, son transversales a cualquier edad, género y nacionalidad, ya que todos podemos jugar y construir con ellos, ya sea a solas o en grupo. Hoy lo uso para hacer talleres de robótica educativa, lo que me permitió viajar fuera de Chile y abrirles oportunidades a mis alumnos”.

Juan Pablo González, estudiante de ingeniería en biología molecular, eligió una polera de Star Wars que le regaló su profesora y mentora del colegio, quien fue una gran influencia para que él siguiera el camino científico. “Recuerdo que estaba un día en su laboratorio y me entregó este regalo, lo que me sorprendió muchísimo, ya que yo le había comentado que me gustaba esta película y nunca pensé que me prestara tanta atención. Desde ese momento ella fue mi referente y tras 10 años, ha seguido en contacto conmigo. Atesoro esta polera en un lugar muy especial, aunque ya no me cabe”.

Finalmente, la ingeniera en biotecnología, Paulina Guajardo, escogió un colgante de libélula, un objeto que se ha convertido en su obsesión y que prácticamente tapiza todos sus espacios. “Este insecto representa la metamorfosis, ya que vive gran parte de su vida en el agua y luego muy poco tiempo en la tierra, por lo tanto, nos enseña que hay que disfrutar los buenos momentos”.

El grupo tuvo la oportunidad de compartir con otras generaciones de mentoras y mentores de PROVOCA, hablar sobre lo que es realmente ejercer como mentores y mentoras, socializar y compartir experiencias personales, extendiendo lazos para ampliar la comunidad STEM a lo largo del país. Este año como novedad discutieron también las diferencias entre Storytelling y Yapping, la corriente actual en comunicación de historias con foco en redes sociales. Esta sesión marca el punto medio de la formación y da inicio al trabajo en grupo que harán mentores y mentoras con miras a su certificación en diciembre.

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