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Claudia Villalobos Calderón

Claudia Villalobos Calderón

Ingeniera Civil en Minas y Máster en Dirección de Proyectos

Ocupación: Emprendedora
Región: Atacama
Pasatiempos: Salir al desierto o a la playa, meditar, leer.
Linkedin: https://www.linkedin.com/in/claudia-villalobos-a1437588

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Mi perfil

Oriunda de Copiapó, Claudia ha vivido toda su vida en esa ciudad y le encanta el entorno. Está casada y tiene dos hijos. De niña, siempre le gustó estudiar, en especial matemáticas y a temprana edad destacó en el colegio, donde participó en talleres extraprogramáticos, ya que le encanta aprender cosas nuevas y siempre fue muy disciplinada y responsable.

«En mi época de educación básica estuve en la academia de ciencias, literatura, folclore, etc. y me pedían participar en actos escolares. En la enseñanza media estudié en un colegio técnico, donde elegí mecánica en máquinas y herramientas, pues era la especialidad donde tenía más matemáticas. Tuve muy buenos profesores de esta asignatura y ya en la enseñanza media participé en una de las Olimpiadas de Matemáticas. Me fue muy bien en la prueba de aptitud académica -así se llamaba cuando la rendí- e ingresé a estudiar en la Universidad de Atacama, principalmente para no complicar a mis padres, por nuestra situación económica», comenta.

Tanto en la enseñanza media como en la universidad, Claudia estuvo rodeada de varones, ya que estudió una de las carreras más populares entre ellos, sin embargo, eso nunca la complicó, ya que se llevaba muy bien con todos. «Estudié ingeniería de minas, pues era la carrera más reconocida de la universidad, además, me encantan los cerros. Me gusta salir con mi familia a recorrer el desierto, a lugares poco visitados y donde hemos descubierto hermosos paisajes. Mi marido lleva carne y algo de carbón y comemos en el desierto, siempre con un buen fueguito, los niños llevan sus bicicletas y salen a explorar», agrega.

Al recordar sobre el cierre de su etapa universitaria, explica que le costó bastante hacer su trabajo de titulación, ya que egresó en 1988, para la crisis económica en la que varias empresas cerraron y luego le costó insertarse en el mundo laboral, ya que la participación de las mujeres era incipiente en las operaciones mineras. Así, se mantuvo haciendo clases de matemáticas hasta encontrar trabajo en alguna minera.

«Mi primer trabajo en minería fue como estadística minera, el año 2003 y trabajé ahí por 3 años. Me despidieron y estuve 2 meses sin trabajo, hasta que ingresé a Züblin International como ingeniero de control de operaciones unitarias. A los dos meses, tuve una fractura expuesta de tibia-peroné por un accidente laboral que me tuvo fuera de faena  por 3 meses y medio. Cuando volví a trabajar, asumí como asesora de Sistema de Gestión Integrado y más tarde como jefa de turno, a lo que accedí gustosa. Me pusieron como ayudante a un capataz con mucha experiencia, lo que me ayudó a fortalecer el carácter y tener confianza en mis decisiones». A partir de entonces, todos sus trabajos posteriores le dieron experiencia y conocimientos, el último fue en Lithium Mining Corporation (LMC) como ingeniero de ventilación, donde fue desvinculada en 2023 y después de eso hizo un máster en dirección de proyectos. Desde entonces, decidió emprender y se unió a incubadoras de negocios para perfeccionar sus habilidades para tener su propia empresa.

Su vocación de mentora comenzó en su primer trabajo en minería, guiando a alumnas del área de minas de la Escuela Técnico Profesional y las de la Escuela Técnica de Diego de Almagro. «Les conté que tuve una infancia de muchas carencias económicas y que empecé a trabajar a los 14 años, durante los veranos, en los parronales para tener dinero para comprar mis útiles escolares. También me sirvió mucho mi compromiso solidario, siempre enseñando a los que les costaba más aprender y ayudando a la comunidad», sostiene.

Claudia también se caracteriza por ser muy responsable, espiritual, líder y una buena partner. Asegura ser muy leal, valora la justicia y la honestidad, y es muy comprometida con las causas que apoya. Por muchos años participó en una agrupación religiosa de ayuda social y en su trabajo, solía liderar las campañas solidarias de navidad.

En cuanto a sus intereses, en enseñanza básica participaba activamente en atletismo. Actualmente va al gimnasio y disfruta caminando y subiendo cerros. Aprendió a andar en bicicleta recién a los 17 años, pero hoy más que nada disfruta recorrer el desierto, ya que le encanta el paisaje y estar en terreno.

Claudia asegura que su vocación  descansa en las matemáticas: la aritmética, el álgebra y la geometría. «Me encanta resolver problemas matemáticos y siempre he sido muy buena en esto, tanto así que siempre he enseñado a los que no la entendían como yo. Tengo facilidad para esa asignatura y todo lo que esté relacionada con ella», añade. También señala que de niña le gustaba leer y escribir. Actualmente desarrolla una plataforma de validación de las capacitaciones en minería, para lo cual se asoció con un ingeniero informático y juntos están postulando a financiamiento del programa Semilla Inicia de Corfo. «Este proyecto se desprende de toda mi experiencia en el rubro minero y también está inspirado en el accidente que sufrí y la realidad de que las capacitaciones, tal como se hacen hasta ahora, no son efectivas», asegura.

Su interés en PROVOCA nace de su vocación por ayudar desde su experiencia a formar a jóvenes estudiantes para que sigan formándose. «Creo que se han perdido mucho los valores y sé escuchar y contener. Quiero que el programa fortalezca mis competencias sociales, ya que estoy muy atrasada en lo de las redes sociales y networking. Sueño con dejar una huella positiva en el mundo, quiero que mis hijos valoren mi aporte a la sociedad y quiero hacer algo útil para la seguridad de los trabajadores, de modo que sepan reconocer los riesgos que existen y cómo actuar para no accidentarse», finaliza.